Alden inmediatamente supo los pensamientos de George.
Levantó las cejas, y una luz amenazadora apareció en sus ojos indiferentes.
—George, pareces seguro de que voy a perder.
George dio un respingo, pero ella se llevó el puño a los labios y ocultó su malestar con una tos.
—Ejem, ¿por qué pensaría eso? Seguramente ganarás.
Alden puso los ojos en blanco instantáneamente.
—Está bien, subiré a bordo ahora. Por favor, manténganse en contacto conmigo acerca de Grapie —dijo Alden.
Había