Duncan volvió a su actitud distante y bajó para saludar personalmente a la familia Winters.
En ese preciso momento, George y los demás hermanos Winters entraron al edificio.
Inmediatamente, una sonrisa apareció en su rostro severo mientras lo saludaba.
—¡George, bienvenido de nuevo! ¡Ha pasado mucho tiempo!
George tendió la mano y mostró una sonrisa refinada e impecable. Se dieron la mano cuando dijo:
—Sr. Craig, estás siendo muy cortés.
Los dos charlaron un rato y finalmente llegar