Pero esto fue diferente.
¡Su ansiedad por ella, por ella, por ella, le recordaba que no podía irse!
Una vez que se fuera, la situación subsiguiente se saldría de control.
Everett haría cualquier cosa por atrapar a Rowan.
Y Rowan también lo pelearía con la muerte.
Pensando en esto, sus dientes no pudieron evitar temblar.
Miró a Everett y notó su fría expresión entre la multitud.
—No, no me iré —dijo con firmeza.
Como si Everett hubiese oído sus palabras, su expresión cambió liger