Solo había una frase en su corazón: ¡Ninian le sonrió de nuevo!
Esta frase fue suficiente para hacerla gritar en su mente. No podía importarle menos lo que Ninian le dijera.
Mientras tanto, después de que terminó de explicar, Ninian miró hacia su luchador hermano.
—¡Hal, ya pasó un tiempo! Finalmente estás dispuesto a buscarme.
La delicada y hermosa niña arrugó su elegante nariz. Sus ojos astutos se arrugaron con una felicidad que no pudo ocultar.
¿Cómo podía resistirse Harold, que ten