Rara vez el jefe de la clase regresó y propuso que los compañeros de clase de Survilla salieran a reunirse al mediodía.
Martín nos envió a Sergio y a mí a la puerta del hotel y se fue, y diciendo que le informara que nos recogiera cuando termináramos.
La reunión entre compañeros debía ser sencilla y alegre, todos debían hablar de la situación de los demás y luego el cariño de compañeros de clase del auel entonces.
Pero habían unos cuantos antipáticos, que constantemente hacían alarde de lo bu