En cuanto a esta vieja cuenta con Sergio, la resolvería con él cuando regresaba.
También con Hernán, que ignoró tanto los sentimientos de otras personas y la circunstancia, y no había necesidad de volver a hacerse amigos en el futuro.
Entre ellos, los dos compañeros de clase masculinos podían animar especialmente el ambiente y las niñas los respondieron con entusiasmo. Todos éramos jóvenes veinteañeros, y rápidamente se olvidaron de lo desagradable que acabó de hacer y se dedicaron al juego.