BEATRIZ
Duele, su tamaño siempre me ha dolido, la posición en la que me encuentro, no ayuda mucho, ha pasado una semana en la que Nicola y yo acordamos empezar de nuevo, lleva horas follándome, no se detiene, descansa cinco minutos y luego vuelve a hacerlo.
—Nicola —jadeo.
Nuestros cuerpos están agotados y aun así no me permite un respiro, ha eyaculado muchas veces dentro de mí, besado mi cuerpo, cada centímetro, entra y sale de mí.
—Mía, eres solo mía —gruñe.
Una nueva ola de placer nos inv