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ADRIAN narrando
La iglesia estaba llena. Amigos, familiares, empleados de la empresa — todos allí, todos vestidos de gala, todos con sonrisas en el rostro.
Yo estaba en el altar, al lado de Carli (mi padrino), y de Matheus (mi otro padrino). Mi padre (el de verdad) estaba en la primera fila, al lado de mi madrastra.
— ¿Nervioso? — susurró Carli.
— No.
— Sí. Te suda la mano.
— Es el calor.
— Hace quince grados.
— Es mi metabolismo.
Él se rió.
Las damas de honor entraron. Mina, luego Yuna (tir