Adrián narrando
El aeropuerto estaba lleno, como siempre. Gente corriendo, maletas siendo pesadas, voces por los altavoces anunciando embarques y demoras.
Pero lo que me afectaba no era el bullicio. Era la despedida.
Doña Olivia — mi suegra, piensa en eso — estaba abrazada a Elena desde hacía cinco minutos. Las dos lloraban bajito, susurrando cosas que no podía oír. Sofía estaba en mi regazo, distraída con un osito de peluche que su abuela le había regalado.
— Tú cuidas a mi nieta, ¿eh? — el se