En cuanto Sophie aceptó, el ambiente en la mesa cambió.
No fue alivio, sino concentración.
Willow no sonrió. Nunca lo hacía cuando las cosas le salían bien. Simplemente cruzó las manos sobre el mantel, con la espalda recta y la mirada fija, como un general a punto de delinear un campo de batalla.
"Bien", dijo. "Entonces, terminamos de dar vueltas".
Sophie se recostó, cruzando las piernas. "¿Y cuál es el plan?"
Tragué saliva. El pánico seguía ahí, zumbando bajo mi piel, pero ahora se había agudi