Aquellos dos días Nathan no dejó que Mía saliera de la cama nada más que para ir al baño (y era él quien la cargaba hasta la puerta), porque todo lo demás lo hizo él. Se encargó de alimentarla, de bañarla, secarle el cabello y cuando Mía quiso colocarse un pijama o algo que le cubriera la desnudez, simplemente le arrancó la prenda de las manos para hacerla pedazos… algo que a Mía le provocaba cierta excitación y todo volvía a iniciar.
Pero no sólo de sexo se trata el matrimonio, eso lo tienen