Una semana le había tomado a Mía poder adaptarse a esa nueva realidad.
Era duro, pero al ver a Nathan sonreírle a su hijo y a ella, saber que él se había alejado para protegerlos y que ahora estaba afrontando la verdad de que eran hermanos con mejor ánimo, le dejaban claro cuánto la ama.
Por su parte, ha planeado una linda cena familiar, a la que están invitados todos. Lleva unos cuantos días sacándose leche, porque dentro de sus planes está que Steve no esté en aquella casa cuando desate el in