Las semanas fueron pasando tanto para Nathan como para Mía, el primero estaba mucho mejor después de aprender a amarse y entender que todo lo que había hecho era por un sentimiento que no provenía de él directamente, sino de esa vida asquerosa que le tocó vivir con su padre y quiso desquitarse con una inocente.
Aunque a Gianina le había costado un par de jabs, sabía que Nathan estaría bien con un nuevo terapeuta en Estados Unidos, uno convencional por supuesto.
Mía estaba radiante con su embara