Capítulo 16: Una noche de paz.
Al principio Sabrina seguía con ese temor a confiar en el hombre que pasaba de ángel a demonio en un pestañear de ojos, pero algo en su corazón le decía que aquellas escaleras los llevaban a un lugar dónde Riccardo escondía el origen de la tristeza que cargaba en su mirada y que no debía hacerlo solo.
Riccardo abrió una pesada puerta de roble de par en par, pero sin encender las luces, Sabrina supo lo que guardaba en aquel cuarto solo por el olor que predominaba en el ambiente. Un embriagante a