Desde la perspectiva de Ivy
Sloane dejó el vestido sobre la cama a las cuatro de la tarde y me quedé en el umbral mirándolo.
Era verde oscuro, del color del cristal antiguo, ceñido al cuerpo y sencillo de la manera que no requiere adornos porque el corte hace todo el trabajo. No había nada rebuscado en él. Parecía hecho para alguien que sabía lo que hacía.
—Es de la estilista que Adrian usa para los eventos —dijo Sloane desde detrás de mí.
—Tiene una estilista.
—Tiene a alguien que le impide ll