Desde la perspectiva de Ivy
Lucy se mudó un sábado.
No de golpe. Llegó con dos bolsas y una caja y la expresión de alguien que había decidido no hacer una ceremonia de algo porque hacer una ceremonia lo haría sentir temporal, lo haría sentir como el tipo de cosa que requería ser marcada porque podría no durar. Lo entendí. No lo presioné.
Pusimos sus cosas en la habitación que siempre había sido su habitación, la del asiento en la ventana que había reclamado aquel primer jueves con su caja de ce