Ese día la Sra.Hamdersón iba a salir con su esposo, dejando a Ana en casa sola con la bebé. Como ella se sentía con buen ánimo y sin dolores se queda tranquila y además no estaba sola ya que Rosa, la señora al servicio de la familia se quedó pendiente a cualquier cosa que fuera a necesitar.
— ¿Se encuentra usted bien? Yo estaré en la cocina, pero si necesitas cualquier cosa, solo toca esta campana y yo de inmediato las acompaño.
— Gracias Rosa pero ya la niña duerme la siesta y yo estoy bien,