—no llores— dijo ella en susurro y una lágrima rozo su mejilla
—mi monita, mírate cómo estás ya mañana será otro día mi amor, vamos a dormir, te voy a acorrucar como la bebé que eres perdón, perdón por hacerte sufrir mi amor, si no me hubiera yo empeñado en tenerte en mi vida, no te dado tantos dolores de cabeza con los problemas pero ya somos libres te lo juro monita ya no hay quien nos haga daño ahora nos vamos a casar ¿cierto? y vamos a tener una linda familia mi amor.
Arturo al ver qué ella