Shelly parecía haber llegado a un punto en el que se resistía a contar su pasado. Su voz, gruesa y tensa, se había roto en una serie de graznidos ininteligibles que complementaban la angustia en su rostro.
Mark apretó los dedos en puños y apretó los dientes. "Continua."
Shelly esperó, dejando pasar la peor parte de su confusión emocional, antes de continuar.
Después de que terminó el parto, echó un vistazo a su bebé.
En un instante, toda la repulsión y el sentimiento de contaminación la aban