Por la noche, Mark regresó a casa con Shelly esperando junto a la puerta con su bastón. Con suavidad colocó el cabello de Mark, que la brisa había llevado por el camino, en su lugar. “Vas a querer darte un baño, ¿verdad? Ve rápido, la cena está esperando”.
Mark todavía no estaba acostumbrado al gesto afectuoso de Shelly. En respuesta, tarareó inquieto y se apresuró a subir las escaleras.
Arianne observó su interacción, imperturbable. Lo único en lo que estaba pensando era en lo excesivamente q