Capítulo 113
Las copas se me resbalaron de las manos y cayeron al suelo, no podía creer lo, El sonido del vidrio rompiéndose me sacó del shock por un segundo, Pero no aún así me quedé paralizada
Amelia bajaba con la ropa desordenada, abrochándose la blusa y con el cabello revuelto. Tenía la cara enrojecida y los labios hinchados.
No hacía falta adivinar lo que había pasado, ya todos los morbosos del lugar me lo habían dejado claro, todos los hombres del lugar la miraban con morbo asqueroso, co