(El celular suena)
Los constantes sonidos del celular despertaron a Alice. Gruñó casi en silencio mientras se movía en la cama, pero el teléfono no dejaba de sonar, obligándola a despertarse por completo.
Sus sentidos fueron inmediatamente atacados por el olor acre del alcohol rancio y el nauseabundo olor del semen. Su cabeza palpitaba sin piedad, un golpe sordo y constante que parecía resonar con cada latido de su corazón.
Gruñó con fuerza, obligándose a incorporarse mientras se sujetaba l