Helena no podía dejar de pensar en el extraño comportamiento de su esposo. La manera de mirarla y sus palabras despectivas, parecían estar cargadas esta vez de algo más.
«¿Qué ocultaba?», se preguntó la mujer, mientras se acomodaba en el abdomen uno de los almohadones de embarazo que había comprado en esa semana.
La mujer acarició su vientre abultado, el cual simulaba perfectamente un embarazo de cuatro meses. Se suponía que ahora tenía que usarlo constantemente, y realmente, estaba disfrutan