La multitud quedó atónita ante la situación.
Jorge era conocido como el “Rey del Juego” en el mundo del juego en Santiago. Aunque no había intervenido en años, comparado con el mediocre Samuel, era una verdadera amenaza. Sin embargo, ver a un respetado anciano presionar tan fuerte a una joven como Lina parecía ser un abuso de poder.
Lina, encogiéndose de hombros con una actitud despreocupada, dijo: —¿Y si pierdes?
Jorge estaba decidido a no perder en esto. —¡No voy a perder! ¿Estás dispuesta