Camila sintió un profundo desánimo al notar la expresión fría de Alessandro y la total falta de entusiasmo de él ante su presencia. Sentía que, por más que intentara acercarse, él la veía únicamente como una amiga de larga data. Nunca había logrado comprenderlo profundamente, pero no desistiría ahora; había trabajado demasiado por ese objetivo para simplemente rendirse. Alessandro era el sueño que siempre había albergado.
Al notar el distanciamiento de su hijo, Berta comentó con sarcasmo:
— Ah,