La ciudad no había dormido.
Desde el momento en que el rostro de Rose Dawkins apareció en todas las principales cadenas de noticias, plataformas de redes sociales y publicaciones en línea, todo el país pareció sumirse en el caos.
Durante tres años, Rose Dawkins había estado muerta.
Al menos eso era lo que todos creían.
Miles de personas habían asistido a su funeral. Su desaparición había provocado innumerables investigaciones. Su trágica muerte en el infame accidente aéreo se había convertido e