La atmósfera dentro de la Mansión Reigns permaneció pesada mucho después de que las imágenes de vigilancia terminaron.
Nadie tenía ganas de hablar. La imagen del rostro asustado de Rose parecía permanentemente grabada en sus mentes.
Chloe estaba sentada en silencio en el sofá, sus manos entrelazadas en su regazo mientras incontables recuerdos resurgían uno tras otro. Durante años se había convencido a sí misma de que ya no le importaba. Lo había repetido tantas veces que eventualmente empezó a