Kiera
"¡ELI! ¡ELI, RESPÓNDEME!"
Mi voz desgarró el aire ahogado por el humo, áspera y desesperada, apenas reconocible como mía. El complejo ardía detrás de mí, tiñéndolo todo de tonos naranjas y rojos, pero lo único que podía ver era la oscuridad del bosque donde mi hijo había desaparecido.
"¡MAMÁ ESTÁ AQUÍ, BEBÉ! ¡MAMÁ YA VA!"
Nada. Ninguna respuesta. Solo el crepitar de las llamas, los gritos lejanos y el terrible y aplastante silencio donde debería haber estado la voz de mi hijo.
La transfor