—¿Quieres que firme un contrato aceptando divorciarme de ti cuando las dos manadas se hayan estabilizado y que nuestro divorcio no las afecte? ¿Esto es una especie de broma, verdad?—, la voz de Hades destila sarcasmo mientras entra en mi habitación en la manada Plata.
Me doy la vuelta, encontrando su mirada de frente. —No, no lo es—.
Hades me miró con incredulidad. —No puedes hablar en serio. Después de todo lo que hemos pasado, ¿simplemente te irás?—
Cruzo los brazos, manteniéndome firme. —E