55. Capítulo: "Un Sinfín de emociones"
Ella se regañó a sí misma porque sabía que no debía ponerse de esa manera, no había razón para sentirse celosa, pero por dentro había algo encendido y no podía controlar el fuego. Ya la esbelta rubia se había marchado de la oficina, aún así no dejaba de pensar en eso.
Suspiró, la mujer, ya se estaba hastiando de estar así.
Maritza cada cierto tiempo pasaba por allí y se le quedaba mirando a Verónika, negaba con la cabeza, mientras una sonrisa aparecía en su rostro, le parecía un poco divertid