La empresa de mudanzas llegó a las 8:35 de la mañana del jueves.
Eran tres personas. Su forma de trabajar era eficiente, silenciosa y organizada. Envolvieron y empacaron todo con cuidado, pidieron permiso antes de tocar cualquier objeto personal y terminaron en menos de dos horas.
Elena permaneció de pie en la puerta de su antiguo dormitorio y observó las paredes. Las tenues marcas donde habían estado los dibujos de Lily. El estante donde descansaban sus libros de texto. La ventana junto a la q