Williams cargó a Charlotte en sus brazos y recorrió el pasillo vacío. Al principio ella intentó que la bajara, pero él le aseguró que en esa parte del castillo no había guardias ni doncellas. Llegó hasta la puerta de su habitación y la abrió lentamente con un suave empujón del pie, sin apartar la mirada de la de ella en ningún momento.
Sin decir una sola palabra, la llevó hasta su cama tamaño king y la recostó con delicadeza. Depositó un beso sobre su frente y luego se inclinó sobre ella. Con a