Capítulo 51: Puntos Ciegos
Rafael
El día había sido una sucesión de golpes. No tuve tiempo de deshacer las maletas, de darle un beso a mi hijo ni de simplemente descansar con mi mujer entre mis brazos. Apenas mis pies tocaron suelo neoyorquino, el mundo real me arrolló. Le conté a Ethan todo lo que Alexander había descubierto y los dos fuimos directamente a la empresa, intentando comprender la magnitud del tsunami que estaba a punto de golpearme.
Ethan es, sin duda, uno de los mejores abogados