NARRADOR OMNISCIENTE
El aire en la habitación era denso, cargado de tensión y secretos que se desbordaban como el agua de un vaso a punto de rebosar. Leni, con la mirada nerviosa y las manos entrelazadas, se encontraba frente a Reinhold, quien, con la frente fruncida, parecía debatir entre el deber y la lealtad. Leysa, su amiga y confidente, estaba a su lado, intentando mediar en una situación que amenazaba con desmoronarse.
—Reinhold, por favor —imploró Leni, su voz temblando ligeramente—. N