LENI
Esa voz…
—Demasiado tarde, Ardian, ella ahora es mía.
Algo en mi pecho se expande: una ola de calor y los recuerdos que atesoraba del pasado, golpean cada pared de mi cabeza. El niño castaño de ojos grises, con el que jugaba cuando era pequeña, aparece en mi mente. Respiro profundo, lo último que recuerdo es haber sentido una opresión dura en el pecho. Al observar a Ardian mordiendo a Silver, el dolor era incalculable e imposible de soportar, se trataba del equivalente a quemarse vivo.