ARDIAN
La lluvia empapaba cada rincón del bosque, creando una sinfonía de gotas que golpeaban el suelo y se mezclaban con el sonido de mi respiración agitada. La noche era oscura, y la única luz provenía de los destellos intermitentes de relámpagos que iluminaban brevemente los árboles altos y retorcidos. La frustración ardía dentro de mí como una llamarada inextinguible. Leni había escapado, llevándose consigo mis esperanzas y mis sueños, dejando solo un vacío que amenazaba con devorarme.
—¿P