Se había agotado de verlo en la cama todas las noches.
Aleandro Gilren era un cabrón pervertido, y no quería que su cintura tuviera que aguantarle de nuevo todo el día. Insistió en quejarse y en manifestar su deseo de ir a la universidad.
El entusiasmo de Aleandro se vio mermado por la molesta boca de Yuriel. Se levantó llevando a Yuriel al cuarto de baño mientras le tapaba la boca con los labios.
Finalmente, la pareja salió de la habitación a las nueve de la mañana, vestidos con ropa informal