No había forma de intervenir en una pelea entre especies no humanas siendo una humana que no tiene siquiera un dardo tranquilizante y menos, estando embarazada.
Antes había visto como peleaban y me quedaba tranquila sabiendo que no se iban a lastimar ferozmente, pero, ahora la mirada asesina de ambos, era para preocuparse y al estar cerca de la puerta, no había manera de que saliera a buscar ayuda.
En conclusión, estos hombres van a matarse — digo mentalmente.
— ¿No te habías ido, perro imbéci