Punto de vista de Ariana Valenti
La mañana llegó lentamente.
Ariana estaba sentada en silencio en el borde de la cama. Su cuerpo aún se sentía débil, y su mente no estaba en calma. No durmió en toda la noche.
Ni siquiera por un momento.
Su pecho se sentía pesado.
Hoy era el día.
La ceremonia de unión.
Tragó saliva lentamente.
“No quiero esto…” susurró para sí misma.
Pero ya lo sabía.
No tenía elección.
La puerta se abrió de repente.
Algunas sirvientas entraron en silencio, con la cabeza baja.
“