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Vesta acompañaba a su hija en la habitación, un mensaje a través de su hija menor Alira la pusieron al tanto de lo acontecido. Todo por culpa del amor, el amor era una maldición entre las brujas porque, aunque eran mujeres muy hermosas y con poderes fascinantes la mayoría deseaba siempre ser una humana, en especial tener el mismo sueño ser madres.
— ¿Dónde estoy? –Astra despertó quejándose del dolor. – ¿Dónde?
— ¡Shhh! Hija mía, aun estas convaleciente –Astra abrió sus ojos y observó a