Abrí mis ojos, y cuando me miré al espejo, ya no era yo, si no todo lo opuesto a lo que una vez intenté ser.
Una melodía se extendía por mis oídos, era cálida embriagadora. Separé mis párpados y lo primero que observé fue uno de los ventanales de la habitación, el sol ya había salido. Respiré el fino olor de un nuevo día, me incorporé en la cama con cuidado.
- Buenos días- Chille de la impresión y me llevé las manos al pecho, Esteban estaba ahí, sentado en una silla en la esquina de la habitaci