Sherrie retrocedió, presa del pánico. De verdad no sabía cómo había terminado ese cigarrillo en su ropa. Tal vez se le deslizó ahí mientras ella y Ronan estaban jugueteando. Tal vez él lo metió ahí por accidente. Pero no había manera de que lo admitiera.
No podía admitirlo. De ninguna manera.
Sus ojos se movieron de un lado a otro, y su voz tembló cuando lo soltó de golpe.
—No era mío. Allison debió meterlo en mi ropa. No sé por qué haría algo así, pero no era mío.
Pensó que culpar a Allison la