Sandra sacó su teléfono. —Te sostengo la luz.
—Gracias. Allison se agachó y comenzó a buscar con cuidado entre el suelo húmedo el anillo.
Sandra volvió a hablar. —Estás enojada con Jareth, ¿verdad?
Allison ni siquiera levantó la cabeza. —No.
Sandra no dejó de insistir. —Cuando la gente dice esas cosas de ti, ¿por qué no te defiendes? Mira a Sherrie. Puede convertir lo negro en blanco y aun así negarlo todo, incluso cuando la atrapan con las manos en la masa.
Allison guardó silencio.
Al ver que