Capítulo Ciento Diecisiete

Bayan llegó sin escolta, lo cual era ya de por sí el primer dato de información.

Katlya estaba en la pequeña sala de estar junto a su estudio, la que tenía la buena luz de la tarde y el sillón que Lou había acolchado específicamente para el noveno mes, cuando se escuchó el golpe en la puerta: suave, pausado, completamente distinto al anuncio formal que solía preceder a la llegada de una Anciana.

Levantó la vista.

Bayan estaba sola en el umbral de la puerta, sin Badmus, sin ningún registrador, s
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