Selena no era cautelosa ni pretenciosa como las otras jóvenes ricas.
Siempre hablaba más rápido de lo que podía pensar.
Eric pensó: ‘Selena realmente es un bicho raro entre las mujeres que conozco. Es tan ingenua y estúpida’.
Sin embargo, no lo dijo en voz alta. Si Selena pudiera leer su mente, lo más seguro era que le tiraría una copa de vino en la cara.
El corazón de Eric se apretó y pensó que era mejor concentrarse en el panorama general.
Fue paciente y sincero cuando le aconsejó: "