La espera duró menos de un minuto.
El hombre frente a la chica se quedó sin paciencia. Levantó la cabeza con una mirada sombría y parecía como si no se iba a molestar en mirarla de nuevo.
"Como no quieres elegir, puedes hacer ambas cosas".
La chica delicada se estremeció violentamente.
"¡No, espera! ¡Yo elegiré!”.
Su voz sonaba desesperada. Ella ni siquiera podía admitir que se arrepentía.
“¡Beberé!”.
La chica delicada sabía que podría perder la mitad de su vida si terminaba esa caja de l