Clayton se limitó a dar un sorbo a su café y a observar la bolsa de valores, como si fuera indiferente a lo que ocurría fuera.
En apenas una hora, más de una docena de personas se acercaron a ajustar cuentas con Jake.
Algunos se acercaron para pedir perdón, para complacerlo o para retirar sus cartas de renuncia. La mayoría eran personas que acababan de entrar en la compañía y aún no se habían establecido.
Otros fueron a sobornar a Jake y utilizaron todo tipo de métodos para que éste hiciera c