Las ramas que sobresalían de los troncos de los árboles cortaban de vez en cuando el brazo y el cuello de Nicole. Ella pasaba caminando como si no lo sintiera.
El hombre alto y delgado que iba detrás de ella entrecerraba los ojos, se reía ligeramente y la seguía con pasos rápidos.
Nicole no conocía el camino, pero aun así iba de primera cuando él dijo que lo hiciera.
¡Que estúpido!
El hombre alto y delgado guiaba intencionalmente el camino. Ninguno habló en el camino. Nicole estaba cansada,