Lance parpadeó y la miró profundamente, queriendo decir algo.
Yvette le dio una palmadita en el hombro. “No importará que me ayudes esta vez, ¿verdad? ¡No te preocupes, nadie lo sabrá!”.
Ninguno de ellos diría nada.
Lance decidió no decir nada. ¿Qué más podría decir?
"Señorita Quimbey, si no te importa, ¿por qué un hombre como yo le importaría?”.
Sentado, él sonrió con franqueza.
Tenía las pestañas bajadas, lo que proyectaba una tenue sombra en su rostro. Parecía silencioso y reticente.
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