El coche conducía establemente en su propio carril, ocasionalmente encontrándose con atascos de tráfico o peligros como los vehículos que iban delante de él moviéndose demasiado lento.
Preveía el flujo de tráfico que tenía delante, se cambiaba a otro carril para seguir conduciendo y volvía a cambiar de carril.
La serie de reacciones fue muy elogiada.
Había un semáforo en verde delante y quedaban diez segundos en el cronómetro.
El coche era muy constante, pero el coche de atrás parecía un poc